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Aries es la chispa que inaugura el zodíaco. Es el primer latido, el primer “sí” a la encarnación, el fuego que surge de la sopa cuántica de múltiples posibilidades que es Piscis para abrir camino hacia la experiencia humana. Su energía es directa, simple, primaria y profundamente honesta. No es un signo que se complique: Aries ve, desea, actúa. Y en ese movimiento inaugura ciclos evolutivos, proyectos, relaciones y caminos que nacen desde la llama interna del espíritu. “Aries inicia, arranca, se equivoca y le importa una m….. la consecuencia de sus actos” . Esta frase, tan cruda como precisa, captura la esencia del signo: Aries experiencia haciendo, equivocándose, tropezando, pero no anticipando. [Este artículo no es sólo sobre las personas con Sol, Luna y Ascendente en este signo, sino sobre su energía en general. Todos tenemos la energía de cada signo en nuestra carta, tengamos o no planetas allí, y todos tenemos al planeta regente de cada signo. Te recomiendo que no intentes intelectualizar lo que explico, sino que sientas qué te resuena de esta energía.] Aries: la energía del inicio Aries es el punto cero del zodíaco. Representa el momento en que el alma, tras la disolución pisciana, decide encarnar. Por eso su impulso es tan puro y tan urgente: es la vida queriendo vivirse. El astrólogo argentino Eugenio Carutti explica en su libro sobre los Ascendentes que Aries es el Big Bang: impulso y dirección. No hay nada moderado ni sutil en la conducta de Aries: es directo, honesto y un poco bruto, y le sorprende encontrarse obstáculos, resistencias o personas en medio de su camino. Como Aries viene de Piscis (el signo que tienen en la memoria), nace con el registro de que la vida es mente y voluntad, y no comprende la resistencia que ofrece encarnar en esta realidad 3D. Por eso a menudo nos podemos encontrar a arianos que funcionan piscianamente y no se relacionan bien con la resistencia, por lo que terminan siendo pasivos y reprimen su fuego. Aries en su estado más infantil o primitivo tiene muchas ideas, que pululan en su mente conectada a la sopa cuántica de múltiples posibilidades pisciana, pero no se decide a perseguir una sola de ellas, y va por la vida haciendo zetas en lugar de caminar en una dirección definida, siguiendo su impulso, sin importar qué o quién se pone delante. Con Virgo en el escollo, a Aries le entra la duda de si la acción que inicia es la correcta, tendrá éxito o se encontrará con resistencias. Se vuelve autocrítico y el entra parálisis por análisis, o critica a los demás porque no siguen su iniciativa. En este estado más primitivo, no le entra en la cabeza que ha de aprender a comunicar y colaborar con los demás (Libra en la madurez), si quiere ver sus ideas materializadas. [La Astrología desde el Ser comprende que la evolución de cada signo está descrito por los 5 signos que forman aspectos evolutivos con él (semiséxtiles y quincuncios). Así, el signo anterior es el de la Memoria, el opuesto a éste es signo del escollo, el de enfrente es el de la madurez, y el posterior a éste habla del talento que ayuda al signo a sublimarse en el que le sigue.] Aries y sus poderes psíquicos Una de las características menos conocidas de los Aries, que se comprende muy bien desde la Astrología desde fisicalidad el Ser, es su capacidad psíquica. En el imaginario colectivo asociamos a Aries con la, con un cuerpo de guerrero, sin embargo, esta expresión de Aries requiere cierta maduración y surge en la sublimación hacia el signo de Tauro. Tauro es el signo que sigue a Aries, y por tanto nos muestra la expresión más madura y sublimada de Aries. Tauro se relaciona con el cuerpo, y muestra por tanto el punto en el que la llama del espíritu (que viene de la Memoria de Piscis) es encarnada en el cuerpo (Tauro). Aries en sus inicios, mucho más influenciado por el signo de Piscis, está muy conectado con lo sutil y su mente se llena de ideas (más habitual en los hombres) o de imágenes sutiles (más habitual en mujeres). ¡Conozco muchísimas arianas con potentes habilidades multidimensionales y de canalización! Este vínculo con Piscis y Aries, junto al signo de su maduración, Libra, también explican otra característica menos conocida, y no por ella menos común, de los Aries: su dulzura. Aunque parezca mentira con lo impulsivos y belicosos que pueden ser los arianos, resulta que una parte de ellos esconde a un ser dulce y amoroso que disfruta del contacto físico. El que abre caminos Aries rige la cabeza, el impulso vital y la capacidad de abrir caminos. Cuando está alineado, camina con dirección, presencia y acción. Es un signo que se expresa físicamente: a través del movimiento, la fuerza, la presencia y, muchas veces, el choque literal. De hecho, es muy de Aries el dar golpes, desde tocar la batería, a darle a una bolsa de boxeo, o a mostrar su afecto a base de golpecitos. Y también es muy común que los Aries se caigan, se den golpes o tengan accidentes. Sencillamente porque eso es parte de esta energía esencial que está descubriendo cómo funciona estar encarnado y las reglas de la 3D. En inglés se conoce como “terrible twos” (terribles doses) la etapa de 2 años de los niños, que es cuando están empezando a conectar con su individualidad, separándose de mamá. Este es el momento en el que los niños dicen “no” a todo y pegan a a sus compañeros. Desafortunadamente, no comprendemos la importancia para la individuación que esto tiene, y pretendemos socializar al pequeño antes de que descubra su verdadera fuerza, diciéndole “eso no se hace”, e incluso castigándole. Si bien es comprensible que los padres quieran educar a sus hijos, lo hacemos en contra de la naturaleza, contribuyendo así a que el pequeño se críe sometido al sistema sin cuestionarlo y sin hacer caso a su instinto. Pero, ¿qué sería lo ideal? No se trata de permitir que campe a sus anchas y que haga lo que le dé la gana, porque no aprenderá sus límites ni tampoco a socializar y desarrollará intolerancia a la frustración. Pero tampoco es sano reprimir completamente el impulso, porque la rabia ariana quemará dentro de su cuerpecito hasta que estalle o se deprima muchos años más tarde. Lo ideal es ofrecerle resistencia a su fuerza para que aprenda a medirla, a ser consciente de ella, dentro de unos límites sanos y con un esfuerzo justo. De esta manera Aries aprende a vivir el mundo desde el cuerpo, y la agresión o represión se canalizan y se viven como energía vital. Aries necesita sentir el mundo con el cuerpo para orientarse y moverse en él. La simplicidad radical de Aries Aries no es un signo complejo. Su complejidad aparece cuando se reprime, se castra o se intelectualiza. En esencia, Aries es simple: quiere algo y va hacia ello. Si se equivoca, corrige. Si se cae, se levanta. Si se frustra, explota y se le pasa. No guarda rencor. Aries es tan básico que para para sentirse bien solo necesita comer y dormir. De hecho, cuando Aries se estresa, su sistema nervioso se desconecta y es capaz de dormir en cualquier lugar. Tan simple es Aries que su respuesta natural cuando le cuestionan es, “porque sí”. El descanso es parte del ciclo ariano: impulso → choque → saturación → apagón → renacer. No hay dobleces en este signo regido por Marte, el planeta que representa el arquetipo del guerrero y del que abre caminos. Sin embargo, ya hemos visto que no siempre Aries funciona siguiendo su impulso de manera honesta, y esto es porque los miedos y las dudas mentales castran a esta energía tan clara y directa (Virgo está en el escollo). Así que si conoces o eres un ariano (Sol, Luna o Ascendente) o alguien con muchos planetas en Aries o en la casa 1 que no funciona fiel a esta energía, eso quiere decir que la tienes bloqueada. Por lo mismo que un acuariano que viste de negro y a quien no le gustan los colorinchis se lo tiene que mirar porque no está expresando su energía, un ariano sumiso y que no se decide, o que es serio y estricto, está indicando que hay un desequilibrio importante en su energía. La mente complica lo que Aries es capaz de resolver con acción. Pero en algunos casos de arianos muy reprimidos desde pequeños nos encontramos a personas que son muy rígidas, perfeccionistas y autoritarias (sobre todo en la versión masculina), o personas con inflamaciones, enfermedades autoinmunes y problemas de hígado, porque la rabia no se está expresando y se enquista en el cuerpo. Ambos son claros ejemplos de un Aries funcionando desde el escollo de Virgo. Mujeres que reprimen su fuego Históricamente, en nuestra sociedad le estaba prohibido a las mujeres encarnar su energía ariana o marcial (Marte, regente de Aries), por lo que la tendencia ha sido proyectar sobre los hombres el propio Marte, y buscarlo en la relación de pareja. No encarnar a Aries y Marte es no encarnar tu energía vital. A nivel de sistema nervioso esto implica quedarse en una posición de colapsado, inmovilización y sumisión, con tanto miedo al impulso que la poca energía que le queda se vuelca en apaciguar a los demás. Muchas mujeres Aries —o con energía ariana fuerte— reprimen su fuego. Socialmente se les enseña a no ser directas, no ser impulsivas, no ser “brutas”, no ser demasiado. Esto genera versiones suavizadas, más piscianas o virginianas de Aries: sensibles, dubitativas, autocuestionadas, hiperracionales. Las mujeres Aries frecuentemente castran esta energía. El resultado es un fuego contenido que, si no encuentra salida, se vuelve frustración, ruido mental, enfermedad o explosiones desproporcionadas. La menopausia en estos casos puede resultar especialmente explosiva, ya que los cambios hormonales y energéticos de esta etapa te llevan a reevaluar donde has estado poniendo tu energía. Pasada la menopausia, la mujer deja de tolerar su actitud sumisa, y la rabia le lleva a romper, a veces violentamente, con su forma de ser pasada… O a enfermar si se empeña en seguir sumisa y proyectar su Marte y su Aries sobre otras personas a las que intenta apaciguar. La energía de la rabia y la apertura de caminos Creemos que la rabia es algo malo y destructivo, pero es solo una energía que se vuelve dañina cuando la reprimimos. La energía de la rabia sirve para colocarte en tu centro más rápido que cualquier meditación o retiro. Pero cuando uno no suelta el pasado, las creencias que le condicionan y sus formas antiguas de vincularse, la rabia se vuelve destructiva y puedes hacer daño a las personas o situaciones que se perciben como las causantes de que no puedes ser tú. Esto es una ilusión, ya que sólo tú tienes el poder de darte la vuelta y caminar con convicción hacia tu destino individual. El tema es que seguir la llama de tu espíritu en tu propio camino individual implica dejar atrás la seguridad de la pertenencia (Cáncer en el fondo cielo). Pero esta es la esencia y el destino de Aries: ser pionera, transitar un camino que nadie antes ha hecho, dar pasos hacia el futuro sin saber, desde la mente, hacia donde va, sino solo siguiendo la pulsión de su espíritu que late fuerte en su corazón. El lema de la famosa y avanzada a sus tiempos serie de Star Trek era “to go where no one has gone before” (ir donde nadie jamás ha ido antes). Curiosamente, el capitán Kirk, personaje principal de la saga, era representado por el ariano actor William Shatner. Así, Aries se convierte en líder o guía magnético (tiene a Escorpio en el talento). Aries está destinado a ser una autoridad que lidera desde el ejemplo, abriendo caminos nuevos a base de machetazos, con miedo, sí, pero sin temor a encontrarse con los peligros y experiencias que la vida le trae, y con una profunda convicción de que es mejor morir en el intento que dudar emprender la aventura. Como líder Aries sabe empoderar a los que luchan junto a él (Escorpio en el talento). Neptuno y Saturno en Aries Aries viene a liberarnos de la cárcel del alma que son nuestras creencias heredadas obsoletas. Esos límites autoimpuestos a los cuales somos fieles. La llama del espíritu ariano nos conecta con que cada uno de nosotros somos dueños de nuestro propio destino, y que lo único que nos limita son nuestras creencias. Aries sabe que nada es imposible y te dice, “¡hazlo posible!”. Neptuno y Saturno en el 0º de Aries viene a resetear la Humanidad. El cambio hacia un Mundo Nuevo en el que vivimos desde el Ser ya se ha dado, solo que nuestra mente, debido a nuestras creencias, aún no se lo cree y sigue funcionando desde la inercia ancestral del patriarcado (de los últimos 5mil años de historia) y proyectando un mundo en división que se está desmoronando. Por eso ahora es el momento de andar nuevos caminos, desconocidos, desde el corazón, donde reside la llama del espíritu, y no desde la mente racional y disociada. Caminar con valentía hacia lo desconocido, sin temor al futuro que estamos descubriendo con cada machetazo de realidad que quita las malas hierbas de tantos siglos interpretando la realidad desde la división y el conflicto. Aries y el Eneatipo 8 Desde mi punto de vista, el Eneatipo 8 se relaciona con los signos cardinales de Aries y Capricornio: es instintivo y sigue su propio camino: es el Desafiador. No le gustan las sorpresas ni que le digan lo que tiene que hacer. Es bruto y atropella a los demás, pero tiene un núcleo sensible y dulce, y es protector de los que no se pueden defender. Al igual que Aries, el Eneatipo 8 tiende a excesos y a ser intenso en placeres, poder y control del entorno. Es una energía invasiva que busca satisfacer sus deseos de inmediato. Y en su versión sublimada, los 8 aprenden que no están separados del mundo, a ser líderes protectores y magnéticos que empoderan a otros, a recuperar la inocencia y conectar con su vulnerabilidad, y a perdonar las debilidades ajenas y no temer las sorpresas. Aries en las casas: dónde inician tus ciclos evolutivos Es bien sabido en Astrología que la forma en la que inicias un cambio en tu vida se relaciona con el signo en tu Ascendente, que es la casa de Aries. Pero además, el ámbito en dónde inicias ciclos lo marca la casa cuya cúspide está en Aries.
Conclusión La energía de Aries es la fuerza primaria que sostiene la vida. Es el fuego que dice “yo”, la llama del espíritu, el que inaugura caminos, el que rompe inercias y creencias que nos encarcela, y es quien nos recuerda que vivir es acción, no solo pensar. Cuando Aries se reprime, se vuelve ruido mental, duda, frustración o desconexión. Cuando Aries se expresa, se vuelve presencia, dirección, vitalidad y verdad. Cuando entra un Aries en tu Vida, es momento de iniciar un nuevo ciclo evolutivo. Observa la casa que empieza en Aries y tu Ascendente, para comprender cómo son tus inicios. Y recuerda, Aries no viene a hacerlo perfecto. Viene a hacerlo posible. Guiomar Ramírez-Montesinos Psicoastrocoach Más información sobre Aries:
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