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Mucha gente lo pasa mal durante las Navidades porque está sola. Se supone que es una época festiva en la que todos deberíamos estar alegres, compartiendo y celebrando. Pero ¿y si te digo que, en realidad, este es un tiempo para estar solos, recogidos, reflexionando y no tanto hacia fuera? En este artículo quiero explicarte en profundidad de qué va realmente la energía de Capricornio. Y te adelanto algo: no es lo que normalmente se cuenta por ahí. [Este artículo no es sólo sobre las personas con Sol, Luna y Ascendente en este signo, sino sobre su energía en general. Todos tenemos la energía de cada signo en nuestra carta, tengamos o no planetas allí, y todos tenemos al planeta regente de cada signo. Te recomiendo que no intentes intelectualizar lo que explico, sino que sientas qué te resuena de esta energía.] Lo que solemos conocer como “cualidades capricornianas” —la dureza, el esfuerzo, la disciplina rígida, la obsesión por la meta— no son Capricornio equilibrado, sino Capricornio en desequilibrio. Entonces, ¿cómo es Capricornio cuando está en armonía? Creo que tengo cierta autoridad para hablar de ello: tengo el Sol, la Luna y Mercurio en Capricornio en la casa 3, y Saturno en la casa 4. He vivido esta energía desde dentro, la he estudiado, la he encarnado y la he comprendido a lo largo de los años. Y sinceramente, es una energía que me encanta, aunque creo que muy poca gente sabe vivirla de verdad. Capricornio: energía femenina, interna y de tierra Para empezar, Capricornio es un signo de tierra, femenino y cardinal. La energía femenina es una energía hacia dentro. Sin embargo, socialmente hemos asociado Capricornio con lo contrario: con el afuera, con la imagen pública, con las obligaciones, con el “tengo que”, con la productividad y con la persecución de metas. Pero la energía natural de Capricornio es interna: hacia el cuerpo, hacia el sentir. Aquí aparece su gran asignatura pendiente: sentir. Su signo opuesto es Cáncer, que habla de nutrición emocional, autocuidado y mirada interna. Capricornio, cuando está desconectado, se va hacia fuera como “pollo sin cabeza”, huyendo de su propio mundo interior. ¿Por qué hay fiestas en plena temporada capricorniana? La época capricorniana va del 21 de diciembre al 20 de enero. Es un periodo que energéticamente pide introspección. Sin embargo, culturalmente está lleno de fiestas, celebraciones y estímulos externos. ¿Por qué? En la antigua Roma no interesaba que la gente reflexionara, se individualizara o se conectara consigo misma. Después de Capricornio viene Acuario, el signo de la singularidad y la individuación. Cuando una persona se conecta consigo misma, se vuelve más libre, más auténtica y menos manipulable. Por eso, desde una perspectiva histórica, era más conveniente mantener a la población hacia fuera, distraída, festiva y obediente. Celebrar fiestas se relaciona con la energía de Sagitario, el signo que está en la memoria de Capricornio. Y aquí entramos en un punto clave. [La Astrología desde el Ser comprende que la evolución de cada signo está descrito por los 5 signos que forman aspectos evolutivos con él (semiséxtiles y quincuncios). Así, el signo anterior es el de la Memoria, el opuesto a éste es signo del escollo, el de enfrente es el de la madurez, y el posterior a éste habla del talento que ayuda al signo a sublimarse en el que le sigue.] El Techo del Ego Desde la Astrología desde el Ser, el signo anterior es el de la Memoria: Capricornio viene de Sagitario. Por eso, cuando Capricornio es inmaduro, funciona como Sagitario y es autoritario, obsesionado con el éxito y orientado hacia el mundo exterior y no el interior. La famosa imagen de la cabra subiendo la montaña es más sagitariana que capricorniana. Sin embargo, Capricornio maduro, como signo femenino que es, se orienta hacia adentro y desarrolla su consciencia. Capricornio es el signo que nos habla de la consciencia y de cómo hemos de hacernos responsable de nuestras proyecciones y emociones, y dejar de echar la culpa fuera, para atravesar el Techo del Ego y conectar con la propia esencia: Ser. El Ego es la mente que se disocia del sentir en el cuerpo porque hay una contradicción interna que no puede conciliar y que genera una sensación de culpa. La culpa puede ser introyectada para anestesiar la vergüenza o proyectada en la forma de juicio o crítica hacia otro. Como resultado de esto, rechazamos partes nuestras. La información que queda excluida forma una capa energética densa que impide la evolución de la consciencia, a no ser que asumas todo el contenido de tus proyecciones. Esta capa es el Techo del Ego. Si a la intención de evolucionar le sumas la incapacidad para asumir el material psíquico proyectado —la introyección también es una proyección, sólo que más perversa porque te estás viendo desde afuera de ti—, se genera una resistencia enorme entre el Ego que se aferra a sus patrones y el Alma que quiere expresarse, y aparece lo que se conoce como la Noche Oscura del Alma. El Techo del Ego se atraviesa cuando uno acepta y asume lo que antes era inconsciente y estaba tapado por la culpa. La culpa sirve a la necesidad de pertenencia, pero dificulta la consciencia e impide el proceso de individuación. Si hay culpa, no podemos reconocernos en nuestras proyecciones ni podemos integrar la sombra. Cuando Capricornio está vibrando en el nivel de Sagitario, tiende a la disociación, a estar más en la mente y menos en el cuerpo. El centauro es una figura mitad hombre y mitad caballo que sufre el dilema de sus dos naturalezas: animal y mental. Desde aquí se hace difícil contemplar y asumir la propia sombra. Sin embargo, Capricornio vibrando en su energía femenina y cardinal, es capaz de parar y sentir las emociones y sensaciones en su cuerpo, sostenerlas y aceptarlas, y así transmutarlas en consciencia. Integrando al niño interior Capricornio tiene en el escollo a Géminis, lo que también le hace ser muy mental, crítico y juzgar, y ve las cosas de manera muy racional y dual: blanco o negro, buenos o malos. En este estado Capri se vuelve duro y frío, con el corazón cerrado, ya que hay una parte de su psique infantil que quedó bloqueada en su interior. Capricornio tiene en su interior a un niño herido que, cuando no está integrado, no sólo vive desde la culpa, el victimismo y la autoexigencia, sino que se activa el autosabotaje. A pesar de que se asocia este signo con el éxito, lo cierto es que a la cabra le cuesta subir a la cima del momento, tanto en tiempo como en esfuerzo. Y es que mientras que siga enterrada en su psique esa herida infantil, la misma tirará con fuerza hacia atrás para que el niño herido interior pueda ser visto, tenido en cuenta y amado. En otras palabras, las dificultades que se encuentra Capricornio en su camino son sólo señal de que una parte de su corazón sigue cerrado y dolido. El signo opuesto a Capricornio es Cáncer, que nos habla de la importancia de nutrir, cuidar e incluir a esa parte herida. El signo maternal por excelencia invita a Capri a encerrarse en soledad, no como castigo, sino para conectar profundamente con su interior y sanar a su niño y su Bebé interior. En su soledad, a su ritmo y con el tiempo, Capri se sana. El tiempo capricorniano Capricornio, y su regente Saturno, se relacionan con el tiempo. Nuestra sociedad está determinada por el tiempo lineal y condenada por su limitación. Y al igual que Sísifo, quien fue condenado por los dioses a empujar una y otra vez una enorme piedra redonda montaña arriba, solo para verla rodar hacia abajo antes de llegar a la cima, nosotros repetimos nuestra propia carga en la forma de creencias y patrones heredados. Mientras creamos en el tiempo lineal, estaremos condenados a repetir el pasado que nos determina. Pero si conectamos con el ritmo interno y con lo cíclico, aprenderemos a estar en quietud y sentir, a esperar el momento justo para accionar desde el cuerpo, sin las tremendas resistencias a las que Capricornio en su versión más inmadura está habituado. La soledad como medicina y el pilar capricorniano A pesar de que la temporada de Capricornio coincide con época festiva, y a pesar de que muchas personas se sienten tristes cuando no pueden estar en familia o acompañados, la realidad de este signo de tierra y femenino es que la soledad es la medicina que necesita para encontrar su ritmo, para encontrarse a sí mismo, e integrar todas las partes de uno que quedaron olvidadas en el pasado. Mediante la conexión profunda con su interior, Capricornio se hace consciente de sus patrones y creencias, los comprende y los libera desde el corazón. Esta labor de purificación interior le lleva a convertirse en un pilar capricorniano de luz, que ayuda a anclar en la tierra frecuencias más elevadas de futuro, gracias a su labor de apoyo a los demás. Sin embargo, cuando Capri funciona como Sagitario y su atención está fuera, el pilar hueco se llena de las frecuencias más densas de las creencias más rígidas, contribuyendo a perpetuarlas, a la vez que oprime más que apoya. La esencia capricorniana Capricornio es esencia, y su misión es comprender cómo funcionan las cosas y porqué. De la mejor versión de Géminis obtiene la curiosidad que le ayuda a ser tremendamente realista, mientras que de Sagitario hereda el deseo de ir más allá con la información y la experiencia que adquiere. Mientras que Cáncer le enseña a respetar los sistemas y el orden que le precedieron. Y una vez que Capri comprende las cosas, entonces puede reensamblar las piezas esenciales para crear algo nuevo, como cuando creas una nueva figura con las piezas viejas de Lego. Comprender lo esencial lleva a la consciencia y a la autorrealización. La montaña que sube la cabra capricorniana no es la del gráfico de la bolsa, sino más bien la de la pirámide de Maslow. Con Leo en talento, tras parar, sentir, sanar y conectar con el niño interior, Capri abre su corazón sin culpa y atraviesa el Techo del Ego para Vivir desde el Ser. Capri se sublima en Acuario. Vivir desde el Ser es vivir en coherencia y desde la consciencia, con el corazón abierto y mostrando tu esencia. Vivir desde el Ser es empoderar a tu niño interior para dar sus talentos al mundo. El legado capricorniano Capricornio viene a dejar un legado que va más allá de él mismo. Ese legado puede ser algo casi insignificante, como un consejo dado en el momento preciso a la persona que lo necesitaba, o una obra maestra que perdura más allá de uno mismo. Un legado fruto de su experiencia y conocimiento, e idealmente también de su corazón y su integridad. ¿Tienes Sol, Luna o Ascendente o energía de Capricornio? ¿Estás leyendo esto en la temporada de Capricornio? Pregúntate entonces: ¿Qué legado quiero dejar? Si quieres profundizar en este trabajo, puedes unirte a mi comunidad, participar en mis talleres o pedirme una sesión. Cada mes exploramos la energía del signo correspondiente y aprendemos a encarnarla desde el Ser. Es un camino precioso para conectar con tu verdadera luz y empezar a expandirla por el mundo. Guiomar Ramírez-Montesinos Psicoastrocoach Más sobre la energía de Capricornio:
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