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Hay momentos del año en que el mundo parece aflojar sus costuras. La realidad se vuelve más porosa, más blanda, más permeable. Las certezas se diluyen, los bordes se desdibujan, y algo en nosotros —algo que no sabe de nombres— empieza a despertar. Ese momento es la temporada Piscis, que se da entre el 18-19 de febrero y el 20 de marzo. El último signo del zodíaco no cierra un ciclo: lo disuelve. No clausura, sino que abre. Piscis es el umbral entre mundos, la frontera líquida donde lo que ya no sostiene pierde forma y lo que está por nacer aún no se atreve a mostrarse. Por eso, a menudo lo confundimos con pérdida, sacrificio o caos. Pero la verdad es otra: Piscis es el espacio donde la vida nos invita a recordar quiénes somos cuando dejamos de aferrarnos a lo que creíamos ser. [Este artículo no es sólo sobre las personas con Sol, Luna y Ascendente en este signo, sino sobre su energía en general. Todos tenemos la energía de cada signo en nuestra carta, tengamos o no planetas allí, y todos tenemos al planeta regente de cada signo. Te recomiendo que no intentes intelectualizar lo que explico, sino que sientas qué te resuena de esta energía.] Piscis nos susurra, con una voz que no es voz: “No te identifiques con nada, porque no eres nada de eso.” Del “yo soy” al “yo somos” Encarnar a Piscis es un acto de entrega. No porque implique sacrificio, sino porque exige amplitud. Su sensibilidad no es emocional en el sentido personal; es transpersonal. Piscis siente el campo, siente al colectivo, siente la memoria que nos atraviesa a todos. Pero para eso necesita entregar su sentido del Yo, y descubrirse en una identidad más amplia y difusa. Piscis es el gran organizador del zodíaco porque es capaz de sentir de manera natural y profunda al grupo o al colectivo. Mientras otros signos buscan comprender mentalmente a los demás, Piscis simplemente sintoniza con el campo que unifica a todos: “Me reconozco a mí en ti. Esto no es ajeno a mí. Esto está en mi historia, en mis genes, en mi memoria.” Piscis es a la vez el director de la obra de teatro, así como todo el elenco e incluso el público y el escenario. En su vida, cada persona refleja un fragmento de su pasado. Y reconocer a los demás como tales, en lugar de observarlos compasivamente, pero desde un espacio mental y separado, es la clave para su gran talento: mover al colectivo hacia lo nuevo. Piscis no necesita palabras para coordinar, unir o mover. Su lenguaje es vibracional: color, sonido, luz, frecuencia. Piscis no explica: sintoniza e intenciona. [La Astrología desde el Ser comprende que la evolución de cada signo está descrito por los 5 signos que forman aspectos evolutivos con él (semiséxtiles y quincuncios). Así, el signo anterior es el de la Memoria, el opuesto a éste es signo del escollo, el de enfrente es el de la madurez, y el posterior a éste habla del talento que ayuda al signo a sublimarse en el que le sigue.] El barrendero cósmico Desde la Astrología desde el Ser comprendemos cómo Piscis, cuando vibra en la frecuencia de su memoria, el signo de Acuario, está disociado en la mente y desconectado del sentir, actuando como salvador de pobres almas, en lugar de reconocerse en los fragmentos que le representan. Piscis entonces funciona como ese amigo que, tras una fiesta de fraternidad típica de Universidad de Estados Unidos, cuida de los 4 gatos que aún quedan en la casa y recoge los restos de pizza y botellas de bebida. Es el salvador que rescata a los demás y el barrendero cósmico que limpia la basura durante toda la eternidad. Y es que Acuario lleva a Piscis a quedarse atascado en bucle en el pasado, limpiando o sanando sin fin. Pero éste no es el destino de Piscis, sino su condena. Así es como Piscis se deprime, se pierde en los demás y se sacrifica, dejando de lado su verdadera misión que es invitar al cambio. Con Leo en el escollo, cuando Piscis se pierde en los demás y siente cómo pierde sustancia y se llena de energías densas, tiene un mecanismo de defensa automático que es llamar la atención y atraer todas las miradas. Ser visto le ayuda a tener referencias y bajar a la realidad. Esto lo logra mediante conductas histriónicas, riéndose o a través de la música y el arte. Piscis se relaciona con las vibraciones y, por tanto, con la música, el color y la imagen. Con Virgo como signo opuesto, Piscis necesita a Virgo para ordenarse y centrarse, para conectar con el cuerpo y purificarse de energías densas que atrae cuando busca las miradas de los demás. Estas energías las atrae cuando se descentra en Leo y se vuelve autorreferenciado. Piscis y las pérdidas Piscis es un “yo somos” y ha de aprender a expandir su sentido del “yo” más allá de sí mismo, pero para la psique esta desestructuración puede resultar inquietante. Aquí es donde entran los mecanismos de protección del “yo”: la demanda de atención, el diálogo autorreferente, mencionar su propio nombre o enfatizar y repetir en exceso la palabra “Yo”. Si bien esto le da a Piscis la sensación de volver a tener sustancia, el problema es que estas conductas autorreferentes atraen energías densas. Piscis luego necesitará purificarse (Virgo) para no enfermar, perder algo o sacrificarse. Así que al final no queda otra que expandir la consciencia a lo colectivo y grupal, si uno no quiere terminar con una adicción, una enfermedad física o mental, o con la pérdida del entorno que sustenta la identidad. Es muy típico de Piscis vivir una pérdida repentina, ya sea de la vivienda, la salud, una persona o de un estilo de vida, que se vive desde la confusión, el sacrificio y el dolor. Hay un propósito mayor para estos sucesos, y es ayudar a la persona a no aferrarse a nada, a que su identidad no se fije identificándose con un trabajo, un hogar, una familia, una profesión, las posesiones o títulos… Paradójicamente, si aceptas lo que la vida te trae y te entregas para que se lleve lo que considere, es muy probable —siempre y cuando sea desde un lugar profundamente honesto— que el Universo no tome tu sacrificio y no pierdas nada porque ya has entregado tu Ego. Es por eso que, en la biblia y en la Historia, se habla de sacrificios rituales de algo preciado como gesto de sumisión al orden divino. Gene Key 55 – la nueva Humanidad Con Libra en el talento, lo que el Universo pide a Piscis es volverse diáfano y abierto al vínculo por completo para sintonizar con las personas que vaya a coordinar. Es a través de esta sintonía cómo Piscis se convierte en el gran líder que impulsa la nueva Humanidad (Aries sublimado). Gene Key 55 habla de este paso hacia la nueva Humanidad. Y precisamente ésta es la clave que inicia la temporada de Piscis, y nos habla de la sombra de la Victimización, del don y el siddhi de la Libertad, y de la próxima mutación genética hacia lo que el astrólogo Eugenio Carutti llama la Inteligencia Vincular. El Dilema de la sombra de la victimización es la validación externa, y es que el Ego la necesita para saber que existe. En el estado de víctima estamos desempoderados, porque implícitamente nuestra acción está en función de otros y no de nosotros mismos. El Ego se aferra a las creencias y conductas aprendidas para sentir pertenencia, y al hacerlo repite una y otra vez las sombras. Eres o perteneces. Paradójicamente, nuestro sentido egoico nos hace creer que somos seres singulares, cuando en realidad somos un colectivo, ya que estamos conectados a través de las creencias y emociones que toda la Humanidad ha repetido millones de veces desde sus inicios. Cuando sueltas tus patrones y creencias aprendidas y heredadas, conectas con tu verdadera individualidad. Sin embargo, este paso hacia la propia Libertad da mucho vértigo al Ego, quien se resiste y boicotea cualquier intento de Ser tu mismo, no vaya a ser que te quedes sin la “protección” de la manada. Esa “protección”, que nos unifica desde lo inconsciente, son las sombras de todas las emociones del campo colectivo que nos dan sentido de pertenencia: es lo viejo conocido. Desde el victimismo permanecemos enganchados a la vieja identidad a través de la culpa o de la queja y la crítica, sin hacernos responsable de nuestra singularidad. Para Gene Key 55 la Libertad empieza cuando dejas de reaccionar y culpar, y empiezas a mirar hacia adentro y a hacerte cargo de tus proyecciones. Es cuando te permites sentir las sensaciones que aparecen en tu cuerpo, y las emociones asociadas. Cuando las aceptas, paradójicamente te liberas del sufrimiento (que es fruto de la resistencia a sentir). Entonces, te abres y dejas que las emociones te atraviesen, que la ola emocional fluya a través de ti y se disipe, sin aferrarte a ella, ni a la narrativa que la acompaña. Piscis, Noé el del arca y el salto hacia lo nuevo Piscis se asocia a los finales y al soltar, aunque no al cierre de ciclo. No necesitamos terminar, finalizar, sanar nada. No hay que finiquitar, ni cerrar nada. Desde Piscis solo tenemos que darnos cuenta de que lo antiguo se agotó y ya no nos sirve. No tiene sentido que lo sigamos arrastrando, así que deja atrás lo que ya no es. Por ejemplo, si estás estudiando una carrera, y te has dado cuenta de que no es lo que quieres hacer, no tienes por qué terminarla, si vas a empezar algo nuevo. O imagina que estás en una isla paradisiaca y hay una alerta de tsunami. Te da el tiempo justo para salir del hotel con lo puesto y buscar un lugar en lo alto. ¿A que no tiene sentido hacer la maleta y empaquetar todo lo que tienes? Además de que no tienes tiempo para perder, esa maleta no te va a servir a donde vas e incluso te puede lastrar. Es también como Noé, cuando invitó a todos los animales por parejas a subirse al arca porque llegaba el diluvio universal. Imagina que de repente un pajarito pregunta si puede llevarse su nido. No tiene sentido, ya que cuando pase el diluvio no quedarán árboles donde colocarlo. Pues esto es Piscis cuando nos invita a dejar atrás lo que ya no nos acompaña para dar el salto a una nueva realidad. Cuanto más ligero vayas, más fácil será el cambio. Piscis se asocia a las pérdidas y sacrificios desde su vibración más baja, cuando está mirando al pasado y se resiste a soltar. Pero Piscis maduro entiende que hay cosas que simplemente dejan de resonar o tener sentido, y las deja ir. Lo que realmente pide esta energía es que aflojes y sueltes tus identificaciones y apegos para que emerja el Ser. Sin Ego. Neptuno: el gran disolvente Neptuno, regente moderno de Piscis, es el alquimista silencioso del zodíaco. Su función no es destruir, sino disolver identidades rígidas, ilusiones, espiritualidades mentales, falsas individualidades. Neptuno deshace la idea de lo que creíamos que era real para que, capa por capa, nos vayamos acercando a algo más esencial. En su paso por Piscis, el signo que rige, desde el 2011 hasta este año, Neptuno nos ha conectado con lo espiritual: muchísimas personas a lo largo y ancho del mundo se han abierto al desarrollo personal o han empezado alguna práctica espiritual, como el yoga y la meditación. Pero este tránsito también tiene que ver con el auge de las redes sociales y el culto a la imagen. Y terminando el tránsito por Piscis, lo que antes era ilusión, ahora empieza a verse con desilusión: gente que se vincula por las redes y no sabe relacionarse en persona, cirugías estéticas que se van de la mano, o el bypass espiritual. ¿Y qué nos traerá Neptuno en Aries? Aries tiene que ver con la individualidad y la energía vital y la dirección. Así pues, Neptuno quitará capas de identificación egoica de nuestro sentido del Yo y de propósito, y disolverá la energía vital para que conectemos con recursos más esenciales, ya sea a nivel individual o a nivel planetario. Asimismo, veremos deshacerse la idea que teníamos de la energía masculina con respecto a la femenina. Neptuno en su tránsito por Aries nos ayudará a encarnar una individualidad no egoica, más auténtica, aunque por supuesto, no sin exponerse a la desilusión de lo que creíamos era real. El campo cuántico de múltiples posibilidades Piscis es como la sopa cuántica de múltiples posibilidades donde todo existe como potencial, pero la consciencia individual (Aries) aún no ha seleccionado una opción. Todo existe a la vez, y al mismo tiempo nada existe aún. Piscis nos conecta con los Universos paralelos y con diferentes versiones de la realidad, como en la película “Todo en todas partes y al mismo tiempo”, que fue estrenada el 8 de abril de 2022, día en el que Júpiter y Neptuno (los dos regentes de Piscis) hacían conjunción exacta en Piscis. Como Piscis es todo y nada a la vez, se requiere mucha madurez para que la consciencia humana no se pierda en la fantasía, y sea capaz de sintonizar con el campo potencial sin buscar una definición. El orden interno de Virgo, estar presente y conectado con el cuerpo, es fundamental para que Piscis no se desorganice en el caos. Piscis y el eneatipo 3 Desde mi punto de vista, hay una asociación entre los eneatipos y las energías de los signos. Los eneatipos emocionales los vinculo con los signos de agua, y en concreto a Piscis lo asocio con el eneatipo 3. El eneatipo 3 es conocido como el “Triunfador” o el “Motivador” porque está orientado al éxito, a lograr metas y a su imagen. Se le relaciona con la Vanidad. En su arquetipo más común es retratado como una persona camaleónica, excesivamente orientada al éxito profesional y el status. Dicen que Estados Unidos es eneatipo 3, y hay quien dice que Donald Trump también lo es. Pero creo que está imagen no se corresponde a la gran mayoría de los eneatipo 3 que he conocido, y que hay una motivación más profunda que los describe mejor desde la energía pisciana. Lo que yo veo en los eneatipo 3 son personas que encarnan con una sensación profunda de conexión con lo divino, aunque sea inconsciente o desvirtuado por la mente egoica. Vienen con una misión. Pero al encarnar y olvidarse de sí mismos, sustituyen a Dios por una persona o proyecto. Así, admiran y entregan su devoción a su padre, a un jefe, a su marido, o al trabajo, a la empresa, a un proyecto, o a una idea o imagen donde ellos han proyectado esa conexión con lo divino. Su fantasía inconsciente sería algo así como: si lograsen ser reconocidos por esa persona, o si llegasen a ser la imagen que idealizan, o alcanzasen el éxito profesional que anhelan, o simplemente si su entrega a una causa es completa, entonces y solo entonces, serán reconocidos por Dios (sentirán esa conexión divina). El problema es que, cuanto más intentan llegar a esa conexión adorando a “falsos dioses”, más se alejan de sí mismos, desdibujándose en su hacer y sus identificaciones. Este alejamiento de su esencia divina, tarde o temprano, provoca una crisis pisciana por la que lo pierden todo: casa, trabajo, relaciones, salud, personas. Y esta pérdida le ayuda a realinearse con su misión, que está profundamente conectada con su propia conexión divina. Al igual que pasa con Piscis, si un eneatipo 3 percibe a tiempo las señales que el Universo le envía de que se está perdiendo a sí mismo, de que se está entregando a una causa que no es la suya, y suelta a tiempo, entonces la Vida no le exige grandes sacrificios. Lo que el Universo o la divinidad quiere del eneatipo 3 es que se preste a ser canal para la creación de un proyecto o una labor que está profunda y directamente informada a través de su esencia singular. Un ejemplo arquetípico de un eneatipo 3 es el orador motivacional y life coach, Tony Robbins, que ha enseñado a millones de personas a mejorar su vida y lograr sus sueños. Tony Robins además es Piscis. Conclusión: la humanidad que nace cuando dejamos de aferrarnos Piscis en su versión más elevada es un campo abierto a múltiples posibilidades, es alguien que mueve a las personas desde su presencia para dar un salto de consciencia a una línea temporal nueva, a una realidad más expansiva. Piscis es la puerta de salida de lo viejo y la puerta de entrada a lo nuevo. Es la vibración que nos recuerda que no estamos solos, que somos parte de un campo mayor, y que la vida nos sostiene cuando dejamos de aferrarnos a lo que ya no somos. Piscis no nos pide sacrificio. Nos pide verdad. Y desde esa verdad, la nueva Humanidad comienza a tomar forma. Guiomar Ramírez-Montesinos Psicoastrocoach Más sobre la energía de Piscis:
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