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Hay energías que no se comprenden desde la teoría, sino desde el cuerpo. Tauro es una de ellas. Cada año, cuando entramos en su temporada, algo en nosotros pide bajar revoluciones, volver a la tierra, recordar lo esencial. Pero comprender a Tauro no es simplemente hablar de lentitud o terquedad: es entender cómo se mueve la vida cuando se mueve desde un valor profundo y propio. Tauro se mueve cuando algo es valioso y le vale la pena. Los signos de Tierra son cíclicos y densos (al tierra es la más densa de los 4 elementos), la energía no les sobra (como a Aire y Fuego), así que la han de medir muy bien. En el caso de Tauro la medida la da un profundo sentir en el cuerpo que le indica, “ahora sí es el momento de moverse”. La sabiduría de Tauro está en el ritmo, no en la velocidad. Un toro puede correr, embestir, brincar, pero la forma de hacerlo es con largas pausas entre medias. Espera hasta que su cuerpo se alinea con su intención y sólo entonces avanza. Cuando Tauro es sacado de su ritmo natural y empujado a seguir el ritmo de los demás, se resiente y saca su peor lado: se vuelve testarudo, cerrado, rígido y posesivo, en un intento de volver a encontrar su estabilidad y seguridad. Ten en cuenta que estoy hablando de la Energía del signo de Tauro, que todos tenemos en nuestra carta, y no únicamente de las personas con Sol o ascendente en Tauro. En nuestra sociedad tan acelerada, no sabemos respetar los ritmos taurinos, que son los ritmos del cuerpo y la materia. Vivimos acelerados y desde la mente, y hemos perdido la referencia del cuerpo, que es e el único lugar donde podemos encontrar la verdadera seguridad. Nos movemos al ritmo de la mente, rápido, sin parar y lo queriéndolo todo en un instante. Cuanto Tauro se olvida de que el ritmo de la Vida y la Naturaleza tiene que ver con abrir y cerrar, ir y venir, tener y soltar…, se vuelve posesivo e inseguro, y se aferra a lo que tiene por miedo a perder estabilidad. La versión de Tauro que es posesiva, con sus cosas y con las personas con las que tiene un lazo afectivo, que es terca e intolerante porque quiere estar en posesión de la Verdad, que es cerrada y excluyente porque quiere controlar su entorno, es una versión de Tauro que aprendió a no escucharse, a dejarse llevar por el ritmo de los demás, y a creer que lo que vale es lo que valoran los demás. Esta versión es desenfocada y dispersa, perdida en la mente y sin sentir el cuerpo. Tauro se vuelve “autista” cuando su cabeza va más rápido que el cuerpo, se queda encerrado energéticamente: atrapado en su mundo interno, en sus expectativas, en la película mental de cómo deberían ser las cosas. Desde ahí no escucha, no registra, no intercambia. No porque no quiera, sino porque está saturado. Venus es como una aguja de acupuntura que nos ayuda a encarnar a través del foco de nuestra atención. Mira si no las flores que con su belleza atrapan nuestra mirada e invitan a nuestra alma a encarnar Venus es como una aguja de acupuntura La raíz de esta desconexión se entiende a través su regente Venus, el planeta de la belleza, de lo sensorial y del foco. Venus es como una aguja de acupuntura que nos ayuda a encarnar a través del foco de nuestra atención. Mira si no las flores que con su belleza atrapan nuestra mirada e invitan a nuestra alma a encarnar y disfrutar de los sentidos. Tauro se asocia con el placer, pero no tanto con el disfrute, que eso es de Leo. El placer desde la Energía de Tauro no es más que un portal para conectar con el cuerpo de forma segura. Sin embargo, en nuestra sociedad asociamos placer con la posesión de objetos externos o con una estimulación física que, al excitarnos, nos saca de nuestro cuerpo. El verdadero placer venusino es más sutil y requiere de quietud y apertura, no de intensidad y posesión. Venus también habla de conexión y, en sombra, de la ausencia. Venus afligida nos conecta con el Miedo del Ego del Abandono. Las personas que resuenan con este miedo, lo que más quieren es sentir pertenencia, pero su miedo los lleva a abandonarse a sí mismo. Cuando no estás presente en ti, habitas tu mundo mental imaginario. Puedes creer que te vinculas e intercambias con otras personas, pero sólo conectas con tus propias ideas, mientras que desde tu burbuja mental empujas a los que se quieren acercar. Esto desde fuera se puede ver como una especie de terquedad “autista”. Materializando con foco La principal materialización que nos enseña Tauro es la del alma que encarna en el cuerpo. Por eso este signo nos enseña la importancia de poner el foco, y por eso la belleza de las flores nos dice que es seguro hacerlo. Tauro es el signo que guarda el secreto de la manifestación, que nos enseña a dar forma a lo invisible. Primero está la idea, y luego ésta se convierte en forma. Primero está el espíritu y luego la encarnación. Cuando quieres manifestar o materializar algo, primero has de ser capaz de sostener la idea y sentir en tu cuerpo como si ya fuera una realidad. Esto requiere tiempo y lentitud para que los sentidos corporales se abran, para que los caminos neuronales de la línea de tiempo en el que lo deseado se manifiesta se creen. Y lo deseado no puede serlo por la mente disociada del cuerpo (Ego), ya que ésta carece del soporte físico que permite atraer la realidad intencionada. Es el alma quien informa del deseo a través del cuerpo. Tauro y la Astrología desde el Ser La Astrología desde el Ser nos ayuda a comprender más profundamente la Energía de cada Signo y su evolución. En el caso de Tauro, en la memoria tiene a Aries, quien le hace avanzar sin tener en cuenta a los demás y ser testarudo. Aries también lleva a Tauro a ser muy disperso mentalmente, por lo que le cuesta concentrarse. Es por eso que Tauro se irrita cuando le sacan de su línea o de su idea. En el escollo (quincuncio anterior = casa 6) está Libra, signo también regido por Venus pero que se pierde en los convencionalismos sociales. Es por esto que Tauro se asocia con valores sociales como el dinero o el estatus, o quiere seguir lo que está de moda, en lugar de seguir su propia Verdad. En el opuesto Tauro tiene a Escorpio, que es el signo que le invita a madurar obligándole a dejar de controlar y la posesividad e invitándole a abrirse a intercambiar profundamente con los demás a través de crisis transformativas, en lugar de quedarse aislado en su mundo. Escorpio también le propone experimentar la vida plenamente, y comprender que el intercambio es siempre un baile de ida y vuelta. Es Escorpio quien le enseña a vincularse respetando sus propios ritmos: ahora me acerco, ahora me alejo. Si me siento bien me abro, si lo necesito, me repliego. A través de este baile rítmico puede ir abriéndose poco a poco a otros, sin perder la alineación con su propia Verdad más elevada (Sagitario en el talento) y sin necesidad de aferrarse a creencias y valores que no son propios. Y así, paulatina y rítmicamente, Tauro se abre al intercambio (Géminis sublimado). Lo verdaderamente valioso y la energía femenina Tauro se asocia con el valor, los valores y lo valioso: desde el dinero a las posesiones y el estatus, que son todos valores externos, a los propios recursos personales y los valores que trae el alma para encarnar en este plano. Tauro es un alma grande que ha de encarnar en este plano, en un cuerpo demasiado pequeño para todo su potencial. Identificarse con valores externos y sociales es el camino seguro que te garantiza la pertenencia al grupo, pero te aleja de tu esencia. El abandono de uno mismo tarde o temprano desemboca en crisis (Escorpio es el signo opuesto y es quien invita a madurar). No podemos seguir engañando a nuestra verdadera naturaleza, y menos en los tiempos de cambio que vivimos. Con Plutón en Acuario, Urano en Géminis y tanta energía de Aries, la mente y los Egos van que vuelan. Tanta aceleración (¡aún más!) terminará por hacer tabaco nuestro sistema nervioso. Creo que el gran cambio de consciencia de la Humanidad hacia un mundo más natural y amoroso vendrá de la mano de Tauro. La crisis de salud mental y física precipitada por tanta energía yang acelerada provocará en las personas burnouts, fatiga crónica y colapsos. Cuando la gente llegue a este punto empezará a comprender la importancia de cuidar el cuerpo y bajar el ritmo. Creo que esta será la manera en la que vayamos despertando a la verdadera energía femenina, representada por Tauro (que es un signo femenino y maternal). Durante siglos la energía masculina (dividir, actuar, pensar) ha sido la dominante, tanto en hombres como en mujeres, y la energía femenina ha estado sometida y al servicio de aquella. Pero ahora hemos empezado la Era del Ser, y la femenina recuperará su lugar como energía principal. Tauro y el eneatipo 9 Yo asocio la Energía de Tauro con el Pacificador, el eneatipo 9, quien tiene una energía muy quieta y búddhica: es impasible, paciente y muy tolerante. Estas personas sienten seguridad cuando no hay conflicto, hasta el punto de descuidarse a sí mismos. Su pasión es la Pereza psicoespiritual, es decir, emocionalmente tienden a no mirarse, a anularse emocionalmente, y es frecuente que desconecten a través del descanso físico, al igual que Tauro. En cuanto a la Fijación, es decir cómo funciona su mente, se anestesian para no sentir tensión interna: minimizando problemas, no tomando posturas, y fusionándose con el entorno. Y aunque tiende a disociarse y no estar presente en lo que hace, tiende a perderse en las actividades repetitivas que hace. Sin embargo, su Idea Santa, su gran don, es el Amor. Un amor que busca fuera, en los demás, sin darse cuenta que es él el portador de este don. Lo que nos enseña la Energía de Tauro La Energía de Tauro nos muestra que primero hemos de sentir en el cuerpo el deseo de nuestra Alma, y para eso necesitamos quietud, tener nuestras necesidades básicas satisfechas, respetar nuestro propio ritmo y sólo accionar cuando el cuerpo dice “sí”. Y para eso éste ha de estar libre y abierto, ya que si se encuentra congestionado no puede haber una conexión coherente con la mente. En este caso, decir “aún no lo siento” no nace de la intuición del cuerpo, sino un capricho del Ego, que se resiste a avanzar en un cuerpo que todavía no respeta su ritmo natural. Por eso, antes de esperar claridad o impulso, hace falta devolverle al cuerpo las condiciones necesarias para sentirse seguro, abierto y disponible. Sólo así puede registrar con sensibilidad lo que necesita y moverse desde un impulso verdaderamente orgánico. Tauro nos enseña a sanar el cuerpo atendiendo sus necesidades y respetando su ritmo para poder registrar sensiblemente, para luego moverse desde un impulso corporal y orgánico. Cuando ese proceso no ocurre, el cuerpo se enturbia, la mente se dispersa y la energía se estanca. Entonces Tauro parece pesado y aletargado cuando la mente está dispersa y el cuerpo intoxicado de potenciales sin manifestar. La belleza de la Naturaleza es el ancla que necesita para desligarse de los ritmos artificiales de la sociedad y aprender a conectarse con la organicidad, con lo sensible y con lo sutil, que es donde está el verdadero valor de Tauro. Tauro dice: “baja al cuerpo, conecta con la tierra, respira lenta y rítmicamente, pausa, concéntrate, siente, ábrete al deseo de tu alma y espera a que éste mueva tu cuerpo”. Guiomar Ramírez-Montesinos Psicoastrocoach Más información sobre Tauro:
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