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Acuario es el penúltimo signo del zodíaco. Junto a Piscis está más allá de la consciencia, simbolizada por Capricornio. Con Acuario entramos en los dominios de la incertidumbre de habitar todos los tiempos: pasado, presente y futuro.
Cuando se desdibuja el tiempo lineal de capricorniano, el tiempo de Cronos (Saturno, regente de Capricornio y corregente de Acuario, es el dios del tiempo), aparece el tiempo de Kirós, el tiempo del Alma (el de Urano, el otro regente de Acuario): el momento de la inspiración, de la realización, de la caída de ficha, del instante preciso, de la serendipia. Acuario nos pide que nuestras estructuras psíquicas rigidizadas se rompan, se resquebrajen para que la luz del Alma, del Universo pueda entrar e iluminar nuestro camino de vuelta al Kirós. Saturno es necesario para dar forma a la inspiración del Alma, pero demasiado Saturno rigidiza, cristaliza, asfixia la luz, apaga la consciencia Universal y descarrila el corazón.
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Escorpio es un signo enigmático y una energía poco comprendida, incluso para muchos astrólogos. Se asocia con sexo, herencias y control, y con los instintos más bajos. Es oscuro y destructivo, dicen, es también el mago o el chamán, y en el mejor de los casos, transformador. Pero Escorpio es mucho más que eso, es absoluta apertura, entrega e intercambio, y nos enseña a ir más allá del Ego para descubrir nuestros superpoderes y la magia de la Vida.
Yo tengo a Escorpio en el Ascendente y a Plutón en Virgo en conjunción a Urano un grado antes de la cúspide de la 11, en aspecto con Júpiter, Saturno, Quirón, Mercurio, la Luna, y la conjunción Lilith Marte que tengo en Acuario, en la cúspide de la 4. Así que lo que os voy a contar está basado en mi viaje en la integración de esta energía. Piscis es el último signo del zodíaco. Con él cerramos un ciclo, recogemos los juguetes que habíamos esparcido por todo el suelo en nuestros juegos, mientras experimentamos en este plano de espacio-tiempo. Metemos todas las piezas en un saco, sin importar si el juguete es nuevo, está roto o le falta alguna pieza. Toca recoger, cerrar y limpiar.
El 45º presidente de Estados Unidos es alguien que no deja indiferente a nadie. Para los que creemos en la importancia de una Humanidad unida, podemos llegar a sentir miedo o tristeza, y para otros, ver a un loco en La Casa Blanca puede ser muy divertido y buena manera de cargarse el sistema. Trump no es causalidad. Es fruto de su generación y de una sociedad que ha llegado al límite de sostenibilidad del patriarcado.
Trump viene a cargarse el patriarcado, al igual que Hitler transformó la visión que teníamos del Mundo. Puede que el camino no sea bonito, pero nos ayudará a poner en evidencia todo lo que ya no sirve, y contribuirá a que la Humanidad abra su corazón para abrazar a los diferentes y a que nos alineemos con nuestro Ser. Tradicionalmente a Capricornio se le asocia con la cabra que sube la montaña y no para hasta lograr la cima. Es la constancia y la perseverancia, es la capacidad para fijar un objetivo y tener la paciencia y la determinación de ir a por ello, cueste lo que cueste. Pero la Energía de Capricornio es mucho más que eso. Nos habla del Techo del Ego, dónde y de qué manera ponemos el poder fuera merced a la culpa, y qué hemos de hacer para dar un salto de consciencia.
Sagitario, se asocia tradicionalmente con la religión, la filosofía, los estudios superiores y los viajes largos, pero el noveno signo del zodíaco, desde un punto de vista energético, nos lleva más allá de lo tangible, a conectar con nuestro Ser.
El octavo signo del zodíaco es quizá el menos comprendido de todos. Desde un nivel más superficial, se relaciona con el sexo, la muerte y el dinero compartido, pero Escorpio es mucho más que eso. Escorpio nos habla de la dinámica misma de la energía y de la información que ésta transporta. Es la de energía que nos ayuda a comprender a la energía, es Vida y es Amor.
Es bien conocido ese principio de la física que dice que, “la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma”. La energía queda “atrapada en la forma”, pero tarde o temprano es liberada para dar lugar a otra manifestación física. La Energía de Libra, el séptimo signo del zodiaco, nos habla del equilibrio dinámico entre opuestos, de la intersección del deseo y de la lógica que nos determina. Tan superficial como profunda, integrar esta energía es la clave para atravesar el programa de la matrix, el Techo del Ego, que veremos en Capricornio.
Libra es el segundo signo de aire, y como tal es mental y relacional, aunque en este caso, la búsqueda de la información se hace para intentar formar una opinión lo más equilibrada posible. Sin embargo, si no hemos comprendido e integrado esta energía, terminaremos empachados de información e indecisos, incapaces de tomar una decisión. Virgo es el sexto signo del zodíaco, después de Leo, y nos enseña que, una vez expresamos nuestro verdadero Ser, hemos de servir a los demás con sus talentos. Es el límite del Ego, y en una sociedad enfocada en el hedonismo egóico, Virgo puede resultar frustrante, obsesivo, agobiante y limitante.
Virgo es el momento en el que tomamos consciencia de que no estamos solos en el mundo, sino que somos una parte de todo, y como tal, tenemos una función que nos define dentro de un orden mayor. Virgo es la matrix fractal que nos contiene y que contenemos, es orden y función. El quinto signo del zodíaco, Leo, representa el nacimiento de un nuevo Ser y la expresión de lo más auténtico de nosotros. Su regente es el Sol, que nos habla de cómo integramos todo lo que somos y expresamos nuestro máximo potencial. Sin embargo, aún no sabemos cómo desplegar esta energía plenamente, y en vez de Ser, reaccionamos desde el Ego inmaduro, desde Cáncer. Para comprender realmente la Energía de Leo, es fundamental incluir al signo opuesto, Acuario. Leo sin Acuario es Cáncer. Leo con Acuario Es.
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